¿Y las manos?
Otro detalle clave. Lo más recomendable es tenerlas sobre el regazo o descansando suavemente en los muslos. Evita jugar con el cabello, mover los dedos constantemente o revisar el celular cada dos minutos.
Eso resta presencia y hace que se pierda el aire de tranquilidad.
Al sentarte o levantarte…
Hazlo con suavidad. Mantén las piernas juntas y apóyate con las manos si hace falta. No se trata de actuar como princesa, pero sí de moverse con cuidado y estilo.
En resumen
Sentarse con elegancia no significa estar incómoda ni actuar de forma forzada. Se trata de encontrar un equilibrio entre sentirte bien, verte bien y respetar el contexto en el que estás. La actitud hace la diferencia: una buena postura suma presencia, seguridad y un toque de distinción.
Aquí hay varias formas correctas, según el lugar o el momento. Una de las más elegantes es la postura tipo “duquesa”, donde las rodillas y los tobillos van juntos, inclinados un poco hacia un lado. También puedes cruzar los tobillos suavemente. Ambas formas cuidan la imagen y evitan mostrar de más, sobre todo si llevas falda o vestido.
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