Añadir especias: Sumá dentro de cada frasco el laurel, los granos de pimienta y las hierbas secas (orégano, tomillo y romero).
Agregar el aceite: Cubrí completamente los ajos con el aceite de oliva, asegurándote de que no quede ninguna parte expuesta al aire. Esto es clave para evitar que se estropeen.
Sellar: Tapá bien los frascos de manera hermética.
Reposo inicial: Guardá los frascos en un lugar fresco, seco y oscuro durante al menos 2 semanas antes de usarlos, para que los ajos absorban el sabor de las especias.
Tips y consejos
El frasco siempre debe estar bien cerrado y el ajo completamente cubierto de aceite, ya que el contacto con el aire puede hacer que se eche a perder.
Guardalo en la heladera o en una alacena oscura y fresca. Una vez abierto, mantenelo siempre en frío.
Podés usar tanto el ajo como el aceite aromatizado: este último es ideal para condimentar ensaladas, carnes o salteados.
Si querés variar el sabor, también podés añadir ají seco, granos de mostaza o un toque de pimentón.
Recordá siempre usar utensilios limpios y secos al manipular los frascos, para no alterar la conservación.
Con este método vas a tener ajos listos para cocinar durante un año entero, sin que pierdan su sabor característico y además con un aceite lleno de aroma y gusto para potenciar todas tus recetas.
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.
