Comparten nuestras risas, nuestros paseos, nuestros momentos de tranquilidad… ¡e incluso a menudo nuestros sofás! Nuestros perros son mucho más que mascotas: son verdaderos miembros de la familia. Por eso, cuando pasan los años y su energía disminuye, nos entristece. ¿Cómo saber si nuestro fiel compañero simplemente está pasando por un periodo de cansancio o si su cuerpo está empezando a despedirse?
En este artículo, te ayudamos a detectar los signos de la vejez en tu perro , para que puedas brindarle todo el amor y el cariño que se merece, hasta el final de su hermosa aventura.
Una energía que se desvanece lentamente
¿Tu perro, antes incansable, ahora prefiere una siesta a un paseo? Este suele ser uno de los primeros signos de envejecimiento. Las largas persecuciones tras la pelota se convierten en breves paseos por el jardín, y las siestas se alargan. Esta disminución de la actividad no es necesariamente un signo de enfermedad, pero merece atención: un ritmo más relajado, paseos más cortos y, sobre todo, mucho cariño.
Cambios confusos en el comportamiento
Algunos perros se vuelven sorprendentemente cariñosos, mientras que otros buscan la soledad. Este cambio de personalidad puede resultar sorprendente, pero a menudo refleja una necesidad de tranquilidad. Si tu compañero parece más ansioso, desorientado o irritable, no lo regañes: está pasando por un periodo de adaptación. Tu paciencia y tu presencia serán su mayor apoyo.
Menos apetito, más sueño
¿Un comedero siempre lleno o un perro que ignora sus premios? Estas son señales que no debes pasar por alto. Con la edad, el gusto, el olfato y la digestión cambian. Opta por alimentos más apetitosos, digeribles y fáciles de masticar. En cuanto al descanso, no te preocupes si tu perro duerme casi todo el día: es su forma de recargar energías. Crea un rincón tranquilo y acogedor donde pueda descansar plácidamente.
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