4. Los clavos son antioxidantes.
El clavo es un potente antioxidante que combate los radicales libres y ayuda a prevenir daños en la piel. Tiene una capacidad increíble para producir hidrógeno y prevenir la peroxidación lipídica, que es la descomposición de las grasas poliinsaturadas que dañan nuestro cuerpo.
5. El clavo es un antiséptico oral.
Los compuestos del clavo ya se utilizan en las pastas de dientes para combatir las bacterias en la boca y el estómago. Por tanto, comer clavos puede ayudarte a eliminar el mal aliento, prevenir caries y aliviar molestias en dientes y encías.
6. El clavo beneficia la tiroides y regula el colesterol.
El clavo beneficia a las personas con hipotiroidismo o hipertiroidismo y previene disfunciones similares. También ayuda a controlar el colesterol alto en sangre.
7. Los clavos son antiinflamatorios.
Los clavos contienen eugenol, que tiene efectos antiinflamatorios. Como resultado, comer clavo puede ayudar a minimizar los síntomas de inflamación.
Ingredientes:
De 5 a 7 clavos enteros
1 taza (unos 250 ml) de agua
Instrucciones:
Coge entre 5 y 7 clavos y enjuágalos suavemente.
Herve el agua y añade los clavos.
Déjalo cocer a fuego lento durante 5–7 minutos.
Apaga el fuego, cúbrelo y déjalo reposar otros 10 minutos.
Cuela y bebe caliente — preferiblemente por la mañana con el estómago vacío.
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