Hombre sin hogar…

Cuando me disponía a marcharme, me detuvo con delicadeza. Escribió algo en un pequeño trozo de papel y me pidió que lo leyera más tarde. Lo guardé en el bolsillo y me fui a casa, donde la vida siguió su curso rápidamente.

A la noche siguiente, encontré la nota mientras vaciaba mi abrigo. El mensaje me dejó atónita: ya lo había ayudado antes. Debajo había una fecha y un lugar escritos, algo que apenas recordaba.

Entonces volvió. Una tarde lluviosa, un café abarrotado y un hombre con aspecto completamente derrotado. Le había comprado algo pequeño, nada que creyera que tendría importancia.

Pero había importado.

Esa constatación lo cambió todo.

Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.