El brócoli es uno de los vegetales más saludables que existen, pero también uno de los más engañosos. A simple vista parece limpio, verde y fresco, pero entre sus pequeñas flores y grietas puede esconder polvo, residuos de pesticidas e incluso pequeños insectos invisibles al ojo.
Por eso, lavarlo solo bajo el chorro de agua no es suficiente. Si quieres consumirlo de forma realmente segura, necesitas un método más profundo y efectivo.
Cómo conservar el brócoli fresco por más tiempo
Antes de hablar del lavado, es importante saber cómo almacenarlo correctamente para que no se ponga amarillo ni se eche a perder rápido.
Cuando llegues del mercado:
Limpia el tallo con un paño seco para quitar humedad y suciedad.
Con un palillo, haz entre 5 y 8 pequeños orificios en el tallo. Esto evita que se acumule humedad y se forme moho.
Envuélvelo en film plástico o una bolsa hermética.
Guárdalo en el refrigerador.
Así, el brócoli puede mantenerse fresco hasta cinco días sin perder textura ni sabor.
El método correcto para limpiar el brócoli a fondo
Lavar el brócoli entero no sirve. La suciedad se esconde entre las flores, por lo que primero debes cortarlo en trozos pequeños.
Colócalo en un recipiente grande y agrega:
Un poco de sal
Un poco de bicarbonato de sodio
Una cucharada de harina
Agua suficiente para cubrirlo
Mezcla suavemente con la mano y deja en remojo durante 10 minutos.
¿Por qué funciona esta mezcla?
¿Por qué funciona esta mezcla?
La harina ayuda a que la suciedad salga de los rincones.
La sal elimina microorganismos y obliga a que los insectos salgan.
El bicarbonato ayuda a remover residuos de pesticidas.
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